Cómo saber el aceite de oliva que compramos

El aceite de oliva forma parte de nuestra cultura y de nuestra alimentación  diaria y nadie duda ya de los efectos beneficiosos, es un básico de nuestra dieta mediterránea.

La ingesta diaria recomendada de aceite de oliva es de 3 a 6 cucharadas soperas al día.

Con el auge de los últimos años, la variedad y la cantidad de los aceites de oliva de todos los precios en los estantes de los supermercados se ha multiplicado enormemente, lo que nos complica bastante la tarea de elegir el mejor aceite de oliva o el que mejor se adapte a  nuestras necesidades, porque no siempre el más caro es más bueno ni el más conocido es el mejor.

¿Sabemos  qué tipos de aceite hay y qué es lo que los diferencia?

  • Aceite de orujo de olivaSe extrae a partir del residuo de las aceitunas: huesos, pieles…, que luego se refina y se mezcla con algo de aceite virgen. De peor calidad, es sin embargo muy adecuado para su uso en freidora.
  • Aceite de olivaEs también conocido como “aceite refinado”, se obtiene de mezclar el aceite normal, obtenido al refinar el lampante, y aceite de oliva virgen. Según el porcentaje de aceite virgen se clasifica en aceite refinado suave o intenso.
  • Aceite de oliva virgen (AOV). Se obtiene por métodos físicos. Tiene una acidez máxima de 2 º, aroma frutado, presenta pequeños defectos.
  • Aceite de oliva virgen extra (AOVE). Es el de mayor calidad y el más valorado. Se extrae por métodos físicos a partir de la aceituna. Acidez máxima 0,8 º, aroma frutado y sin defectos.

 

La categoría virgen extra es la más apreciada, la más valiosa… y también la más cara.

¿Pero  todo lo que se vende como virgen extra lo es realmente?

Para que un aceite pueda ser calificado y vendido como virgen extra ha de superar una prueba sensorial, realizada en un panel acreditado y con una metodología específica que establece el propio reglamento: esa valoración organoléptica, tan importante como el resto del análisis, es indispensable para determinar si un aceite es virgen extra.

Comparamos 41 AOVE

La OCU ha  analizado 41 muestras de aceite de oliva virgen extra, productos de gran consumo, no aceites “gourmet” o premium.

Han seguimos escrupulosamente el Real Decreto 538/2015

Unos resultados que no dejan lugar a dudas: los aceites analizados, no se han mezclado con otros aceites), la calidad o el cuidado del fruto. Sin embargo el análisis sensorial es lo que marca las diferencias, al revelar que 20 productos no reúnen las propiedades que deben tener los aceites de oliva vírgenes para ser “extra”Otros 21 sí lo hacen y son productos de muy buena calidad

De entre todos los aceites destaca como Mejor del Análisis Oleoestepa Aceite de Oliva Virgen Extra

OLEO ESTEPA ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA D.O.P. ESTEPA

85 MUY BUENA
CALIDAD

Precio medio por litro: 5,34 M

CARREFOUR ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA

84 MUY BUENA
CALIDAD
EJ

Precio medio por litro: 3,63 €OR
DEL ANÁLISIS

HACENDADO (MERCADONA) ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA GRAN SELECCIÓN COOPERATIVA, VIDRIO

83 MUY BUENA
CALIDAD

Precio medio por litro: 4,89 €

La mitad de los aceites no son lo que dicen

Lamentablemente, no todo son buenas noticias para los consumidores. El  análisis  ha permitido comprobar que 20 productos no son realmente lo que dicen ser.

Aunque todas las de las marcas venden su producto como AOVE, con los resultados en la mano comprobamos que en la mitad de los casos el aceite que venden es de una categoría inferior: están engañando al consumidorNo estamos hablando de un problema de salud pública ni de seguridad alimentaria, pero sí de un se trata de un fraude en etiquetado, pues el consumidor cree estar comprando algo diferente a lo que es. Además, de media el AOVE es entre 0,4 y 0,5 euros por litro más caro que el AOV.

En vista de ello, desde OCU ha denunciado a las marcas que incumplen la normativa ante sus respectivas Comunidades Autónomas, que son quienes tienen competencias en materia de inspección y sanción, y esperamos que se tomen medidas.

Insistimos en que no se trata de adulteraciones o fallos que pongan en riesgo la salud, ni significa que sean malos, pero sí afecta al bolsillo del consumidor

Autor: Educonsumo

Compartir este Post en
468 ad