Recuperar la Fuerza de los Consumidores

Día del Consumidor 2016

Desde los años 80, el día 15 de marzo se celebra, a nivel global, el ‘Día Mundial de los Derechos del Consumidor’. En una época como la que estamos viviendo esta fecha es una gran ocasión para recordar a los ciudadanos que pueden, y deben, exigir que sus derechos sean respetados y protegidos y, sobre todo, recordar que debemos protestar contra los abusos del mercado y las injusticias sociales que se provocan.

Muchas personas no son conscientes de su papel de consumidores ni de lo que influyen sus hábitos de consumo en la economía, el medio ambiente y en la sociedad en general.  Dentro del proceso productivo la figura del consumidor es un elemento fundamental, con relevancia política y económica. Pero sólo unos consumidores bien informados y conscientes de sus derechos y obligaciones podrán enfrentarse a prácticas empresariales y políticas, injustas. Sólo siendo tan poderosos como gobiernos y empresas se podrá crear una mejor sociedad en la que vivir.

Han pasado más de tres décadas desde que el movimiento de consumidores en Cantabria diera los primeros pasos defendiendo los derechos de sus ciudadanos. Nuestra comunidad fue pionera en esta materia y un referente para otras regiones. Un fuerte movimiento asociativo y reivindicativo luchó por la puesta en marcha de importantes,  como la Oficina Municipal de Información al Consumidor del Ayuntamiento de Torrelavega en 1987, dando más tarde paso a la apertura de oficinas en Santander, Camargo, Astillero y otras localidades. Se crearon la Escuela Europea de Consumo, la Agencia de Consumo y la Junta Arbitral.  Fue una etapa en la que el movimiento asociativo estaba en la calle, denunciando la falta de políticas y servicios en defensa del colectivo de consumidores ante los gobiernos de turno y la opinión pública. En definitiva, una época que no hay que olvidar en la que los consumidores cántabros estaban más representados y más protegidos. Cuestiones que deberíamos recuperar.

En los últimos años la situación ha cambiado. La ciudadanía cántabra, como la del resto del país, está asistiendo a una pérdida y retroceso en materia de derechos: sanitarios, laborales, educativos y también de consumo. Los ciudadanos sufren los abusos de las grandes empresas y cada día vemos, cerca de nosotros o en los informativos, las consecuencias de ello:  familias que pierden sus viviendas o que se encuentran indefensas e impotentes ante productos financieros fraudulentos, como participaciones preferentes o cláusulas de suelo; subidas constantes en la prestación de suministros esenciales como el gas, el agua o la luz, y que dejan a muchas familias en la pobreza energética o acuerdos entre empresas para pactar precios de luz, energía, alimentos.

A la vez, la administración ha dado la espalda al consumidor cerrando órganos importantes en materia de educación en consumo  como la clausura de la Escuela Europea de Consumidores y la Agencia de Consumo. Lo que demuestra la necesidad de tomar medidas urgentes para proteger a los consumidores  porque está claro que necesitamos mayor protección y garantías en nuestros derechos.

Por eso, este 15 de marzo de 2015, en un momento de crisis que ha agudizado la crítica situación que vivimos los consumidores cántabros, deberíamos recordar a las asociaciones de consumidores que no pueden bajar la guardia, que tiene que seguir denunciando, exigiendo y trabajando a favor del colectivo económico más grande: consumidores y usuarios.  Debemos también recordar a la administración que debe velar por el cumplimiento de las leyes de consumo y proteger a los ciudadanos. Y, sobre todo, debemos recordar que nosotros, como ciudadanos y consumidores, tenemos derechos y responsabilidades. El derecho a una educación al consumo para poder tener conocimientos y habilidades, para estar informados y hacer elecciones. Derecho a tener nuestras necesidades básicas satisfechas de forma segura, derecho a elegir, a exigir, a ser escuchados y a que se nos repare cuando algo está mal.
Y la responsabilidad de desarrollar una conciencia crítica y cuestionarnos la calidad de bienes y servicios; la obligación de involucrarnos para garantizar nuestros derechos preocupándonos por el impacto de nuestras acciones a nivel social y ecológico. Y desde la solidaridad, porque solo unos ciudadanos conscientes y unidos , unos consumidores responsables, pueden tener fuerza para hacer valer sus derechos y recuperar todo lo que se nos ha quitado.

 

 

 

 

Autor: AngelesfloR

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